ampollas en los pies

Las ampollas son una alteración de la piel muy común que pueden ser causadas por varios factores. Para aliviar la molestia rápidamente y, mejor aún, evitar que aparezca es muy importante que tengas claro qué es una ampolla. De este modo sabrás qué no hacer y cómo actuar si tienes una. A continuación te lo explicamos todo sobre las ampollas en los pies.

¿Qué son las ampollas o bambollas?

Esta molestia es tan común que es probable que si te sale una sabrás reconocerla en seguida. Lo que no todos saben es que una ampolla, o bambolla, es el resultado de una reacción de protección del organismo. El nombre viene del latín “ampulla” que significa botella y hace referencia al aspecto hinchado de la piel que se llena de un líquido transparente.

Dicho de otra forma, las ampollas son unas inflamaciones de la piel que el cuerpo produce para proteger las capas más profundas de la dermis.

Según su tamaño, las ampollas se denominan:

  • Vesícula o flictena si el tamaño es inferior a 5 mm.
  • Bulas, con diámetro superior a 5 mm.

Este tipo de ampollas suelen formarse en el arco del pie, en los dedos (o entre dedos) y en la zona del talón, que son las partes más propensas al roce con el zapato.

Alt text: porque salen ampollas en los pies

¿Qué es el líquido que está dentro de una ampolla?

La inflamación que el cuerpo provoca para protegerse produce un levantamiento de la capa más superficial de la epidermis que se llena de líquido linfático, lleno de glóbulos blancos que mantienen la zona protegida contra bacterias y otros cuerpos extraños.

A pesar de ser la causa del dolor que sentimos cuando se forma una ampolla en los pies, este líquido es lo que nos protege de eventuales infecciones y favorece la recuperación de la zona afectada.

¿Por qué aparecen en los pies?

Las ampollas en los pies aparecen básicamente como consecuencia de un roce continuado sobre la zona.

Las situaciones más propicias para que nuestro cuerpo reaccione con la producción de esta inflamación son las siguientes:

  • Estrenar calzado nuevo para hacer un largo paseo o practicar deporte.
  • Un zapato apretado o con costuras que rozan contra la piel.
  • Calcetines que dificultan la transpiración o con costuras que aprietan y producen fricción.
  • La fricción entre dedos, causada por un zapato apretado o una alteración de la pisada.
  • Actividades que exigen mucho de nuestros pies, como puede ser un largo trekking o hacer turismo en las ciudades en verano.

¿Qué enfermedad causa ampollas en la piel?

Las ampollas en la piel pueden aparecer también como consecuencia de otros problemas y enfermedades, por ejemplo:

  • Quemaduras solares
  • Quemaduras
  • Congelación
  • Eccema
  • Reacción alérgica
  • Infecciones virales
  • Enfermedades autoinmunes
  • Dermatitis y otras inflamaciones de la piel
  • Infecciones por hongos

Las ampollas en los pies son fácilmente distinguibles de otros tipos de ampollas porque son localizadas y suelen sanar solas en poco tiempo.

Cuando la ampolla es una consecuencia secundaria de otro problema, puede aparecer en varias zonas del cuerpo y muchas a la vez. Además, puede ir acompañada de otros síntomas como la fiebre y el picor.

En el caso de las infecciones causadas por hongos, como el pie de atleta, las ampollas aparecen en la fase inicial de la enfermedad. En este caso, la ampolla suele aparecer entre los dedos de los pies y junto a la formación de la vesícula la persona afectada percibirá escozor y enrojecimiento de la zona.

¿Cómo tratarlas?

Como hemos comentado, las ampollas son un mecanismo de defensa del cuerpo y por lo general suelen curarse solas en poco tiempo. Eso sí, es muy importante mantener la zona limpia y evitar utilizar el mismo calzado que ha provocado la inflamación.

Si nos encontramos en situaciones de “emergencia” en las que no podemos dejar de caminar, podría ser necesario drenar el líquido de la ampolla para reducir el dolor y seguir con la actividad.

En estos casos es muy importante limpiar muy bien la zona y manejar la inflamación con las manos y material desinfectados. Hay que recordar que al romperse la ampolla la piel puede quedar desprotegida frente a bacterias y otros elementos extraños. Cuando la ampolla se rompe los riesgos de infección y empeoramiento de la herida aumentan. Por lo que siempre que puedas, lo ideal es que este procedimiento lo realice un podólogo profesional.

Como alternativa, si vas a realizar una actividad que puede provocar la aparición de vesículas en los pies, puedes llevar contigo apósitos específicos para ampollas que se compran en farmacia y parafarmacia.

Qué no hay que hacer si te sale una ampolla en los pies

Para evitar el agravamiento de la situación, cuando te sale una ampolla en los pies evita:

  • Descuidar la higiene de los pies.
  • Explotar la vesícula, a no ser que lo haga un profesional.
  • Aplicar aceites o cremas sobre la ampolla.
  • Volver a poner los mismos calzados que han provocado la ampolla antes de que esta se haya curado.
  • Aplicar apósitos adhesivos no específicos.

¿Cómo evitar que aparezcan ampollas y rozaduras en los pies?

Las ampollas en los pies, en definitiva, no son un problema de salud grave y si tomando simples medidas se curan solas en poco tiempo. Esto no quita que son muy molestas y en algunas situaciones un impedimento.

La prevención es un válido aliado para evitar este tipo de inflamaciones de piel. Por eso, sobre todo cuando viajas, haces deporte o sabes que vas a pasar muchas horas fuera de casa caminando, lo ideal es que tomes algunas precauciones:

  • No pongas zapatos nuevos o que no hayas usado en muchos meses si sabes que vas a hacer ejercicios o tendrás un día más activo de lo normal.
  • Antes de una carrera o si pones unas zapatillas de running nuevas para hacer ejercicio aplica vaselina en las zonas de posible fricción entre pie y zapatos. La vaselina o un lubricante específico para deporte son ideales para evitar el rozamiento y prevenir la aparición de ampollas.
  • Cuida la higiene de tus pies siempre. Sobre todo en verano, nuestros pies están más expuestos y aumenta el riesgo de infecciones. Lavar con agua y jabón, secar con cuidado para eliminar la humedad y aplicar cremas específicas a base de aceite esencial de árbol del té, por ejemplo, reduce el riesgo de infecciones por hongos y bacterias. Si tienes problemas de sudoración abundante, puedes pedir recomendación a un profesional o farmacéutico para que te indique remedios y pautas a seguir.
  • Utiliza calcetines limpios, transpirables y cómodos. Esta medida siempre es recomendable porque además de prevenir las vesículas en los pies contribuye a prevenir infecciones por bacterias y hongos. En el mercado también existen calcetines técnicos para deportistas que además de facilitar la transpiración gracias a materiales específicos no tienen costuras y reducen los roces con la piel.
  • Si planeas un viaje mochilero o una excursión, puedes llevar poner en tu botiquín de primeros auxilios unos apósitos específicos para ampollas, gasas estériles y un antiséptico para limpiar la zona y protegerla.

Ahora ya sabes que las ampollas en los pies son una protección natural del cuerpo contra infecciones y hay que pueden empeorar si no se tratan correctamente. Cuando las ampollas no se curan solas o se presentan otros síntomas asociados es recomendable consultar a un especialista.

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