piso compartido

Compartir piso es una forma de vida para toda una generación. La complicada situación del mercado de la vivienda está extendiendo esta opción hasta edades cada vez más avanzadas. Pero convivir con otras personas no siempre es sencillo.

Para evitar conflictos y estar a gusto en un piso compartido es esencial seguir una serie de principios básicos. En este artículo te expondremos cinco claves para conseguir este objetivo. Consejos y trucos muy útiles para que la convivencia no se convierte en una pesadilla.

1. Normas básicas y simples pero eficaces

Hacer una larga lista de normas, no es la mejor idea. Una de las grandes claves para compartir piso es establecer unas reglas básicas pero eficaces entre compañeros, basadas en el sentido común. Aquí unas cuentas ideas:

  • Respeta los espacios privados (habitaciones y, en los casos que así sea, el baño propio). Este es el lugar donde cada compañero establece sus propias normas de limpieza, decoración, temperatura, etc. Siempre sin excedernos: poner la música a todo volumen a la 1.00 de la madrugada implica invadir el resto de espacios de la casa.
  • Usa los espacios comunes (cocina, salón, baños compartidos, etc.) como lo que son. Lugares donde no sólo mandas tú, sino donde el bienestar colectivo prima sobre el resto. De ahí la importancia de mantenerlos cuidados, ordenados y limpios en todo momento.
  • Reparte de manera justa los espacios particulares para cada compañero de piso en lugares como la cocina o el baño. Divide equitativamente las baldas de la nevera y los armarios para guardar la comida que cada uno se compre. Reserva también un hueco para los productos comunes.
  • Si quieres traer a un amigo o familiar de visita y en la casa hay espacio para ello, no hay problema, pero avísalo con la suficiente antelación y acuérdalo conjuntamente con el resto de miembros del piso.
  • Algo parecido ocurre con las fiestas o celebraciones. Si entre todos habéis acordado que están permitidas, pacta antes el día y el tipo de encuentro que quieres hacer. Sabiendo que una fiesta requiere después también una recogida y limpieza a fondo.

2. Una limpieza ordenada y en turnos

Como todo el mundo que ha compartido sabrá, la limpieza y el orden es uno de los pilares básicos para disfrutar de la convivencia en un piso compartido. Para ello es recomendable establecer una cierta organización pactada, que asegure que los espacios comunes del domicilio están siempre en buen estado.

Aquí las fórmulas son muchas. Algunos pisos pactan por ejemplo realizar una limpieza general semanal (generalmente en el fin de semana) de toda la casa. Mientras que otros acuerdan establecer turnos para que cada miembro del piso se encargue de una zona (o de todas ellas) con una cierta periodicidad (cada 3 o 4 días, semanal, etc.).

Esta última opción resulta más útil en los pisos donde los compañeros tienen horarios diferentes y una vida más autónoma. Aun así, si se opta por esta fórmula, es importante ser estricto con uno mismo y cumplir lo pactado.

Una última forma, relativamente frecuente también, es contratar un servicio de limpieza externo que deje la casa en perfectas condiciones. Esta alternativa evitará posibles conflictos, aunque aumentará los gastos comunes a los que hacer frente.

3. Una economía compartida para ciertos gastos

Hay ciertos gastos en un piso compartido que es casi inevitable afrontarlos en común. Hablamos por ejemplo de la compra de papel higiénico o de cocina, productos de limpieza o hasta ciertos alimentos de uso general (sal, especias, azúcar…). A ello tenemos que añadir, claro está, el pago de suministros comunes como la luz, el agua o el gas.

Aquí existen también diferentes maneras de hacerlo. Resumiéndolo, algunos pisos optan por establecer un presupuesto fijo mensual que deberá abonar cada compañero y con el que se pagarán todos estos gastos. En cambio, otros hogares prefieren esperar a final de mes (o a la llegada de las facturas) para repartir los gastos correspondientes.

Aquellos que opten por esta última opción encontrarán un buen aliado en aplicaciones móvil como Splitwise, de la que ya hablamos en este post sobre el ahorro en viajes, y que permite de un modo muy sencillo llevar la cuenta de gastos comunes y saldar posteriormente las deudas entre los miembros del grupo.

Finalmente, recordar otro principio básico de la buena convivencia: pagar al día tu parte del alquiler es un requisito innegociable.

4. Un recibimiento o una cena para estrechar lazos

Aunque existen muchos tipos de pisos y de compañeros (extrovertidos, autónomos, tímidos, abiertos…), hacer sentir al otro que realmente este es también su hogar suele ser la piedra a partir de la que construir una buena convivencia.

Esto se traduce en gestos de lo más diversos. Pero por ejemplo una buena opción cuando alguien nuevo acaba de entrar al piso es hacer una pequeña cena para conocerse mejor. O simplemente ir a tomar algo con el compañero recién aterrizado y enseñarle los lugares imprescindibles del barrio (supermercado, farmacia, cajeros, etc.).

La opción de la cena en común también resulta muy útil para limar diferencias después de un conflicto o discusión en el piso. O simplemente para estrechar lazos entre compañeros que habitualmente no coinciden en la casa.

5. Solidaridad, empatía y paciencia

Aplicar estos tres principios es una buena base desde la que construir un piso agradable y pacífico en el que vivir.

Ser solidario implica ser siempre consciente de que convives con otras personas. Ser empático supone ponerse en el lugar del otro: si crees que alguna de tus acciones puede suponer una molestia, piénsatelo o háblalo con el resto antes de hacerlo. Ser paciente es también actuar con flexibilidad y sentido común: las normas de convivencia no son un fin en sí mismo, sino un vehículo para convivir de un modo agradable.

En los pisos compartidos, contar con un seguro del hogar es la mejor manera de evitar sustos y disfrutar sin preocupaciones de tu vivienda compartida.

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Escrito por: FIATC Seguros
En FIATC trabajamos desde 1930 con una misión: diseñar y ofrecer servicios de previsión que permitan mejorar la calidad de vida de las personas. Y lo hacemos a través de nuestras actividades principales: los seguros, la salud y el servicio a las personas mayores.