La llegada de la primavera
La primavera es la estación del año que produce más alteraciones en el comportamiento de las personas. Esto se debe a los cambios físicos y hormonales que experimentan nuestros cuerpos con la llegada de las alteraciones climáticas, que se van sucediendo gradualmente a lo largo de toda la estación, y el aumento de las horas de luz.

La flor de la vida

El término de primavera viene de los términos latinos “prima” y “vera” que se pueden traducir como el primer verdor. Es una estación que empieza con el equinoccio a finales de marzo y termina con el solsticio de verano en junio. En el hemisferio sur las estaciones son opuestas a las que tenemos aquí, o sea que para ellos la primavera empieza en septiembre. Algunas países como Argentina y Perú celebran el día de la primavera para darle la bienvenida a esta querida estación.

La primavera, a su vez, es la estación en la que se empiezan muchas dietas. La inminente llegada del verano acelera el deseo de tener un cuerpo más delgado y más trabajado. Además, la subida de las temperaturas provoca que nuestro organismo no necesite las cantidades de grasa que requiere en las estaciones más frías para protegerse de las bajas temperaturas. El sol y el germinar de las flores también son buenos aliados para dejar de lado el aletargamiento invernal y salir a ejercitarse.

La primavera la sangre altera

El conocido dicho de “La primavera la sangre altera” se refiere precisamente a los cambios fisiológicos y emocionales que experimentan nuestros organismos debido a los cambios exteriores que comporta la estación. El aumento progresivo de las horas de luz, el cambio de la temperatura ambiental y las floraciones que experimentan árboles y plantas favorecen la liberación de hormonas como la oxitocina, la dopamina o la serotonina que influyen en el estado de ánimo y aumentan el deseo sexual.

Por otro lado, los bruscos cambios de tiempo. El aumento de las temperaturas viene acompañado de un período de irregularidad en las precipitaciones, y la aparición de masas residuales de aire frío provocan que algunos sistemas inmunológicos de debiliten. Además, los organismos expulsan toxinas y se limpian con rapidez con lo cual algunos órganos como los riñones o el hígado se sobrecargan y aparecen enfermedades estacionales como la astenia primaveral o las alergias derivadas del polen de las flores.

Disfrutarla o sobrevivirla

Lo mejor es intentar disfrutar al máximo de esta estación y evitar que pueda sobrecargarnos o debilitarnos. Para ello se recomienda una dieta sana y equilibrada. Al cambiar el tiempo, el organismo ya no necesita tantas grasas. Por lo tanto, es recomendable comer más frutas y verduras siguiendo una dieta ligera. También es aconsejable salir a hacer ejercicio, especialmente en exteriores ya que el tiempo lo permite. Por último, dormir bien, una media de ocho horas diarias. No importa si la primavera nos altera, pero que siempre sea en positivo.

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Escrito por: FIATC Seguros
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