Trucos contraseñas seguras

Seguro que estás cansado de leer lo importante que es seguir ciertas pautas a la hora de crear contraseñas seguras. Te recomiendan cambiarlas a menudo, te comentan que es mejor que no las reutilices en diferentes programas y aplicaciones. Y, por último, tienes que evitar usar tu nombre o tu fecha de nacimiento. Cuando te han dado todos estos consejos en tu cabeza aparece esta pregunta: ¿cómo voy a poder recordar tantas contraseñas y tan complejas?

No: tenerlas apuntadas en un papel no es la solución a tu problema. La clave está en cómo elaboras esas contraseñas. Y, para ayudarte, te ofrecemos cuatro trucos para crear contraseñas seguras y, a la vez, fáciles de recordar.

Partiendo de una frase

Piensa en una frase que signifique algo para ti. Que no sea ni muy corta (de unas siete o diez palabras) pero tampoco muy larga. Que no tenga palabras muy complejas y, a ser posible, que contenga alguna mayúscula y algún número o símbolo. Cuando la tengas, toma la primera letra de cada palabra y júntalas para crear tu contraseña. Por ejemplo “Los viernes salgo a correr con María a las ocho” sería “lvsaccMal8”. ¡Ya has obtenidos la primera de tus contraseñas seguras! ¿Y si no se te ocurre ninguna fácil? Elige entre los títulos de tus canciones o libros favoritos.

Fusionando palabras

Piensa en dos palabras de entre cinco y ocho letras que tengan algún tipo de significado para ti. Por ejemplo, si tienes un perro, podrías elegir “ladrido” y “pelaje”. Ahora solo es cuestión de juntarlas intercalando una letra de cada palabra. De este ejemplo obtendrías “lpaedlraijdeo” y, con ello, habrías obtenido una palabra completamente inventada e imposible de adivinar por otra persona. Para que sea una de tus contraseñas seguras faltaría añadir mayúsculas, números y símbolos. Pero puede ser un buen punto de partida.

Jugando con vocales y números

Todo el mundo conoce el truco de reemplazar las vocales de una palabra por números para crear una contraseña “más fuerte”. Lamentablemente, también lo conocen los ciberdelincuentes. No obstante, si lo aplicas a la palabra de nuestro consejo anterior, la situación es muy distinta. Así, “lpaedlraijdeo” se convierte en “lp43dlr41jd30”. Para ti seguirá siendo muy sencilla de recordar porque es nuestro perro (ladrido + pelaje) con números. O puedes evitar por completo las vocales, de forma que “lpaedlraijdeo” pasa a ser “lpdlrjd”. Aunque aquí seguiría siendo necesario que añadas un número y símbolo. En ambos casos, obtendrías una palabra clave cuyo parecido con los dos vocablos originales es pura coincidencia.

Contraseñas seguras: camúflalas en el entorno

Como ya hemos dicho, usar la misma contraseña para todos los accesos que necesitas es un terrible error. Pero puedes usar variaciones de la misma contraseña. Por ejemplo, puedes añadirle algún prefijo relacionado con el sistema en el que se está usando. Por ejemplo, si la clave es para vuestro correo de Gmail se puede usar las siglas GM o una versión de las mismas. Si, además, lo haces utilizando un símbolo como elemento divisorio (como puede ser un guión), ganas ese símbolo que suele ser difícil de incorporar. Así tu contraseña del primer truco “lvsaccMal8” se convertiría en “lvsaccMal8_GM” o “Gm41l_lvsaccMal8”, siguiendo nuestro consejo anterior.

 

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Escrito por: FIATC Seguros
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