El duelo, sus fases y cómo afrontarlas

Todos sabemos qué es el duelo. Es parte inevitable de la existencia de cada uno, porque todos en algún momento de la vida sufrimos por la pérdida de un ser querido. No obstante, nadie nace preparado para enfrentar el duelo. Un proceso emocional que se compone de varias etapas.

El duelo una palabra con muchas facetas

La Real Academia Española ofrece varias definiciones para la palabra duelo:

  • Dolor, lástima, aflicción o sentimiento.
  • Demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien.
  • Reunión de parientes, amigos o invitados que asisten a la casa mortuoria, a la conducción del cadáver al cementerio, o a los funerales.

El duelo es todo esto y mucho más. Es una de las emociones más profundas a la que cada persona reacciona de forma diferente.

Para que de duelo se hable, según los especialistas, tiene que haber dos características que lo desencadenen:

  1. Tiene que haber un vínculo emocional.
  2. La pérdida es para siempre o se percibe como irremplazable.

Por eso, en un sentido más amplio, se puede decir que hay varios tipos de duelo y de diferente intensidad. El duelo emocional, de hecho, se puede manifestar no solo tras el deceso de una persona querida.

La pérdida de un animal o de un objeto, una separación, el paso de una edad a otra de la vida… En estos casos, el duelo adquiere diferentes atributos. Se habla de:

  • Duelo social, en casos de cambio de estatus (divorcios, pérdida de un empleo, jubilación, etc.).
  • Duelo evolutivo: el paso de una etapa a otra de la vida (niñez, pubertad, adolescencia, emancipación).

Sin embargo, siempre que una persona sufra una pérdida que le cause dolor se enfrentará a un proceso con varias fases.

Las etapas del duelo emocional

Si es cierto que cada uno reacciona de forma distinta frente a la muerte de un familiar o amigo cercano, todos pasamos por el duelo.

Cuando se habla de duelo en psicología se suele definir como un proceso con una estructura y sus fases.

Después de la muerte de un ser querido, de hecho, lo normal es que la persona pase por las 5 etapas del duelo:

  1. Fase de shock o negación. Se caracteriza por incredulidad acerca de lo ocurrido.
  2. Fase de búsqueda. La persona puede sentir ira o enfado por no haber podido evitar lo ocurrido. Busca razones para entender.
  3. Fase de negociación. Se empieza a analizar los pros y contra de la pérdida para buscar una solución.
  4. Fase de depresión. Es cuando se tomar conciencia de la pérdida. La tristeza y la apatía son típicos en esta fase.
  5. Fase de reorganización. La persona asume la pérdida y empieza a retomar las actividades, estableciendo nuevos hábitos sin el fallecido.

Estas fases son normales en un proceso de duelo. En cambio, cuando la persona no logra afrontar el dolor por la pérdida no hay evolución del proceso. El duelo no se resuelve y se describe como patológico o complejo.

Los síntomas más recurrentes del duelo complejo son:

  • El duelo dura más de dos años.
  • Se manifiesta debilidad afectiva por más de una semana.
  • La persona es incapaz de llorar o de manifestar emociones.
  • Bloqueo en una fase del duelo o recaída.
  • La persona se refiere al fallecido en el presente, hablando como si siguiera vivo.
  • Sentimientos de ira o culpa persistentes y excesivos.
  • Amenaza de suicidio.
  • Idealización de la persona fallecida.

En estos casos, existen varias clasificaciones del duelo. Así, por ejemplo, se describe como “ausente” en las personas que sufren la pérdida de una persona amada y actúan como si nada hubiera pasado. Se habla de duelo crónico cuando las personas no logran superar el dolor por la pérdida. El duelo anticipatorio precede la pérdida y se manifiesta cuando una persona es consciente de que pronto sufrirá.

El soporte terapéutico es recomendado en estos casos, puesto que ayuda a la persona a aliviar el sufrimiento y trabajar el duelo.

¿Cómo superar el duelo por la muerte de un ser querido?

Afrontar y resolver el duelo requiere tiempo. Pero durante el proceso hay algunos factores que pueden ayudar a aliviar el sufrimiento:

  • Hablar con las personas cercanas acerca de los sentimientos que se experimentan y recordar al fallecido ayuda a entender y evitar el aislamiento.
  • Es esencial volver a cuidar de uno mismo y de la propia familia. Comer bien, descansar y hacer ejercicio ayuda a mantenerse fuertes física y mentalmente.
  • Frecuentar asociaciones de personas que han sufrido una pérdida y ayudar a otras que sufren, también, permite aceptar y superar las varias fases del duelo.

Según Gina Campalos, presidente de la asociación “Decir Adiós”, no hay que olvidar la importancia de los ritos funerarios porque ayudan en todo el proceso del adiós.

El ser humano, por naturaleza, posee una gran capacidad de adaptarse a nuevas situaciones y superar traumas. Lo demuestra el hecho que la mayoría de las personas que pierden familiares o amigos cercanos logra recuperarse y volver a una vida normal.

Llevar una vida equilibrada a nivel físico y mental es una forma de cuidar de nuestros sistemas de defensa y vivir de la mejor manera los momentos difíciles de la existencia. En este sentido, es tan importante vivir el presente como tomar ciertas precauciones que nos permitan adaptarnos a los cambios en el futuro.

Un seguro de decesos y asistencia familiar, por ejemplo, no solo ofrece asistencia funeraria de alta calidad, sino una serie de servicios que pueden aliviar la vida de los familiares del difunto en momentos de gran sufrimiento

EL DUELO, SUS FASES Y CÓMO AFRONTARLAS
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