preferencia de los peatones en la calzada

El conjunto de normas y leyes que garantizan la seguridad en la carretera debería ser conocido por todas las personas. Sin embargo, en ocasiones, el conocimiento de este reglamento es más difuso o impreciso de lo que uno pensaría a primera vista.

Esto ocurre por ejemplo cuando hablamos de las normas relativas a los peatones. Un elemento de crucial importancia si analizamos todos los agentes que intervienen en la circulación de vehículos –en este artículo podrás encontrar varios ejemplos prácticos– tanto en ciudades como en zonas rurales.

Por ello en el siguiente artículo detallaremos qué dice exactamente la ley sobre los viandantes y la prioridad de paso en la circulación. Un conocimiento clave para evitar accidentes en la calzada y garantizar un tránsito seguro tanto de peatones como de vehículos.

¿Qué dice la ley de seguridad vial?

El Reglamento General de Circulación (RGC) es la norma principal que rige en España desde 2003 en lo relativo al tráfico en las carreteras y vías españolas. Con el aval de la Dirección General de Tráfico (DGT), este reglamento habla en su artículo 65 de manera específica de la “prioridad de paso de los conductores sobre los peatones”. Y establece que los conductores tienen, de un modo genérico,  prioridad de paso respecto a los peatones; excepto en los casos siguientes:

  1. En los pasos de peatones debidamente señalizados.
  2. Cuando el vehículo gira para entrar en otra vía y hay peatones ya cruzándola, aunque no exista paso específico para ellos.
  3. Cuando el vehículo cruza un arcén por el que circulen peatones que no dispongan de zona peatonal.

Aunque el primer punto es conocido por todos, el segundo y el tercero no lo son tanto. Aun así, la ley no hace otra cosa que regirse por el sentido común: en las ocasiones en que las vías de circulación se olvidan o desprotegen al peatón (no ofreciendo un tránsito seguro y específico), el reglamento vial se pone de su parte, dándoles prioridad sobre los automóviles.

Calles peatonales y acceso al transporte público

Existen otras dos situaciones en las que los peatones tienen prioridad absoluta sobre los vehículos. La primera se da en las zonas peatonales accesibles para ciertos vehículos –por ejemplo vecinos de la zona o taxis-, muy habituales en los centros de las ciudades. Esto incluye tanto las calles propiamente peatonales (cada vez más frecuentes en España) como las aceras contiguas a los accesos a garajes.

La segunda situación se da cuando los peatones suben o bajan del autobús en las paradas así señalizadas y se dirigen a una zona peatonal. En esos casos, aunque no exista un paso peatonal debidamente marcado, los viandantes tienen prioridad clara sobre los vehículos.

Especial protección de los peatones especiales

A pesar de que las normas y situaciones anteriores no hacen diferencia alguna entre tipos de peatones, la preferencia de estos se convierte en especialmente importante cuando hablamos de aquellos viandantes con necesidades especiales.

Tal y como reconocen las principales asociaciones de conductores, en estos casos los vehículos han de extremar la precaución y garantizar la prioridad de los viandantes en los casos mencionados, teniendo en cuenta la especial vulnerabilidad de estos peatones.

Aunque no existe una definición oficial al respecto, se pueden considerar peatones especiales a las personas ancianas, a los niños de corta edad, a los viandantes con alguna discapacidad física o mental y a las personas bajo los efectos de las drogas, el alcohol o algún medicamento que disminuya sus reflejos.

En todos estos casos desde la posición del conductor hay que valorar que la capacidad de reacción de los peatones será diferente, y casi siempre menor, al del resto de viandantes. De ahí que se recomiende disminuir todavía más la marcha y asegurarse de que el peatón es consciente de la posición y las intenciones del vehículo.

La prioridad para los ciclistas

Aunque su condición es diferente a la de los peatones, los ciclistas también son un elemento especialmente vulnerable en nuestras carreteras. Refiriéndonos al ciclista “clásico” (no a conductores de otros vehículos motorizados a dos ruedas), hay que tener en cuenta que un impacto contra él puede entrañar un gran riesgo para su integridad física. De ahí la importancia de conocer cuándo debemos cederles el paso de manera prioritaria.

El artículo 29 del RGC señala que, por norma, los ciclistas “deben circular por la derecha de la vía y lo más cerca posible del borde de la calzada”. Aun así, existen varios supuestos en los que estos tienen una prioridad especial respecto a los vehículos. ¿Cuáles son?

  1. Cuando circulen por un carril bici, por pasos señalizados para ciclistas y en arcenes también señalizados.
  2. Cuando un vehículo gira para incorporarse a una vía y se encuentra con un ciclista.
  3. Cuando los ciclistas circulan en grupo y el primero de ellos ya ha entrado en el cruce o en la rotonda.
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Escrito por: FIATC Seguros
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