conciliación vida familiar y laboral

Uno de los desafíos más importantes que afrontamos en la etapa adulta es la conciliación entre la vida familiar y laboral. En ocasiones esto se convierte en un delicado juego de equilibrios: las exigencias profesionales chocan con la vida familiar.

Afortunadamente en los últimos años tanto las empresas como la legislación española han comenzado a facilitar las cosas, a través de medidas concretas de conciliación familiar y avances en los derechos de los trabajadores en esta materia. En el siguiente artículo detallaremos precisamente en qué consiste la nueva ley aprobada hace unos meses y cómo podemos acogernos a ella.

Ley de conciliación de la vida familiar y laboral

Antes de comenzar a explicar la nueva norma es importante dejar claro que el derecho a la conciliación de la vida familiar y profesional existe desde 2007, cuando fue aprobada la Ley de Igualdad. Sin embargo hasta hace poco este derecho solo se traducía en la posibilidad de que el trabajador, de manera unilateral, solicitase una reducción de su jornada laboral alegando la necesidad de cuidar a un hijo o a un familiar enfermo. Dicha reducción generalmente afectaba también al salario.

Esto cambió en marzo pasado, cuando el Gobierno aprobó una nueva norma enfocada en la conciliación a través del mismo decreto-ley que ampliaba el permiso de paternidad hasta las 16 semanas. En él se reconocía por primera vez el derecho del trabajador a solicitar cambios en su jornada laboral o en el modo de trabajo con el objetivo de conciliar.

La nueva legislación propone que el trabajador y el empresario establezcan una negociación para facilitar la conciliación familiar y laboral. Para alcanzar este objetivo se pueden optar por diferentes fórmulas, que incluyen una mayor flexibilidad en el horario de entrada y salida; cambios de turno; solicitar que parte de la jornada se haga a través de teletrabajo; o no participar en los turnos rotatorios, entre otras alternativas.

Cómo solicitar cambios en la jornada laboral

Para solicitar estos cambios en la jornada laboral el empleado tiene que explicar por escrito el cambio que quiere realizar en su jornada –sin variar la carga horaria y de salario- y argumentar por qué su situación actual interfiere en el cuidado de los hijos o de otros familiares. Además el trabajador deberá aportar la documentación que sea posible para sustentar dicha solicitud.

La nueva norma sostiene que esta adaptación de la jornada habrá de ser “razonable y proporcionada en relación con las necesidades de la persona trabajadora y con las necesidades organizativas o productivas de la empresa”.

Una vez realizada la solicitud, el empresario y el empleado cuentan con 30 días para negociar. Un plazo después del cual el empresario tendrá que emitir una respuesta. Si ésta es negativa, la empresa tendrá que justificar debidamente su decisión.

En caso de no estar de acuerdo con la respuesta y la argumentación recibida, el trabajador tiene 20 días para recurrirlas en los tribunales. Dicha demanda, según recoge la norma, tendrá que ser tramitada de forma urgente y prioritaria. Y habrá de ser resuelta con celeridad y sin posibilidad de recurso.

Requisitos para solicitar la adaptación de la jornada

La norma aprobada en marzo no establece unos requisitos estrictos para solicitar la adaptación de la jornada con el objetivo de la conciliación. De hecho, apunta que cualquier trabajador que la necesite puede solicitarla, siempre que lo argumente debidamente ante la empresa. Aun así, en el caso de los hijos o hijas, el texto hace una referencia específica a los trabajadores con niños o niñas menores de doce años.

Otro aspecto importante de esta nueva ley es el derecho de la persona trabajadora a regresar a la jornada anterior una vez terminado el periodo acordado. O cuando finalicen las circunstancias familiares que lo justificaban.

Más allá de todo esto, la norma es muy clara en relación al derecho del empleado a adaptar la jornada a sus necesidades sin tener que reducir sus horas de trabajo o el salario percibido.

Puntos débiles de la norma

Sin minusvalorar el avance que supone en materia de derechos, diversos expertos en derecho laboral han destacado las “dudas” que la norma genera en torno a la prevalencia entre las necesidades de cuidados por parte de los menores o familiares y las propias necesidades organizativas de la empresa. Dudas que se pueden extender también a la cuestión sobre qué familiares necesitarán protección y cuidados.

Los expertos señalan que dichas cuestiones habrán de resolverse en la mediación y negociación entre empleadores y empleados. Y cuando esto no sea posible, será responsabilidad de un juez hacerlo. A medida que los casos vayan llegando a los juzgados se generará también una jurisprudencia que permitirá resolver con celeridad otros casos similares.

Un reciente artículo de El País explicaba que, hasta el momento, los jueces están recordando a las empresas su obligación de, como mínimo, sentarse a negociar con el trabajador y de ofrecer alternativas si se deniega su solicitud. En caso de no hacerlo, las compañías se enfrentan a sentencias en contra que pueden implicar multas económicas u otro tipo de sanciones.

Otra tendencia muestra que algunos jueces están introduciendo el factor de la corresponsabilidad familiar dentro de la adaptación de la jornada. Es decir la posibilidad de que la pareja se haga cargo de las responsabilidades a las que alude el trabajador o trabajadora.

Reacciones frente a las nuevas medidas de conciliación familiar

Al mismo tiempo, desde la aprobación de la nueva norma, los sindicatos están reclamando que los convenios laborales empiecen a incluir una cláusula sobre la adaptación de jornada que especifique unos mínimos a los que los trabajadores puedan optar. También que durante las negociaciones los empleados puedan estar asistidos por representantes legales que conozcan bien la materia.

Otro punto a tener en cuenta, señalan los expertos, es que muchas de estas medidas de conciliación (teletrabajo o trabajo a distancia, flexibilidad horaria, etc.) ya se aplican en grandes empresas o multinacionales. Pero en cambio serán de difícil cumplimiento en pequeñas empresas, con menos recursos para adaptarse a una adaptación de la jornada de sus empleados.

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Escrito por: FIATC Seguros
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