comida para el trabajo

El inicio del otoño siempre ha sido una época de marcarse objetivos. Tras el verano es habitual tratar de establecer una serie de rutinas que nos ayuden a seguir una vida saludable. Y para ello es fundamental fijarnos en qué comemos y cómo lo hacemos.

Trabajar diariamente en una oficina siempre plantea las mismas preguntas: ¿Qué puedo comer en el trabajo? ¿Cómo evitar bajar cada día al restaurante de la esquina o alimentarnos con un soso bocadillo? ¿Es posible comer de táper de forma saludable y equilibrada?

En el siguiente artículo vamos a ofrecer una serie de trucos sencillos para que llevar la comida al trabajo no sea un suplicio, además de unas cuantas ideas de recetas la mar de saludables. Para ir abriendo boca, aquí varias claves: planificación en la compra, organización en la nevera y unas cuantas dosis de imaginación en los fogones.

Planifica con cabeza

Lo primero que tenemos que tener en cuenta si queremos comer sano en el trabajo es que improvisar no es una buena idea. Si confiamos en que en el último momento se nos ocurrirá algo para llevar a la oficina lo más probable es que acabemos tirando de un bocata hecho en el último momento. En cambio, si planeamos con cabeza el calendario de comidas para toda la semana nos resultará mucho más fácil seguir una dieta equilibrada y saludable.

Un truco muy útil es contar con un calendario semanal, que podremos colgar en la nevera o en otro lugar visible de la cocina, de tal forma que lo tengamos siempre presente a la hora de hacer la compra semanal. Y por supuesto cuando nos pongamos a cocinar en casa.

planificar el menú de la semana

En internet podemos encontrar numerosas plantillas que nos servirán para planificar el menú diario de la semana. Si estamos inspirados otra opción es crear e imprimir nosotros mismos un calendario personalizado e incluir detalles como ideas de recetas, fechas señaladas o recordatorios.

Sé práctico

Como en otros aspectos del hogar la practicidad siempre es una buena aliada. A la hora de organizar nuestros menús semanales la mejor opción siempre pasa por optimizar los recursos y el tiempo que tenemos. Lo cual no está reñido con preparar una comida rica y saludable que llevar a la oficina.

Por ejemplo un truco muy habitual consiste en cocinar el domingo varias raciones más de las que nos vamos a comer ese día. Aquí caben desde una crema o puré que preparemos, hasta un guiso elaborado que aguante varios días en la nevera. Si ese domingo no nos hemos puesto en los fogones, otra opción es cocer al final del día algún complemento en forma de hidratos de carbono -como arroz, pasta o cuscús-. Este ingrediente lo podremos utilizar para hacer varias recetas sencillas y rápidas durante la semana.

Otro truco muy útil, en caso de que optemos por repetir comida algún día de la semana, es planificar los menús en días alternos. Es decir repetir táper (o una variación de la misma receta) los lunes y miércoles; y optar por otra receta completamente diferente los martes y jueves.

Por supuesto a la hora de planificar nuestro menú de tápers hay que ser consciente del tipo de comida que se adapta al trabajo. Es decir menús ligeros, sencillos y prácticos. De tal manera que después de la comida podamos seguir trabajando tranquilamente y no tengamos que enfrentarnos a una larga digestión…

Almacenamiento y transporte

Si el comer de táper es una rutina para nosotros, es fundamental contar con unos buenos utensilios de almacenamiento y transporte de la comida. Gastarnos un poco más de dinero en el recipiente será además una inversión a largo plazo ya que, siempre que lo limpiemos bien y lo cuidemos, podrá durarnos mucho más tiempo.

A la hora de elegir los tápers que necesitamos hay que tener en cuenta la cantidad de comida que generalmente llevamos al trabajo. La variedad de modelos hoy en día es enorme: existen incluso prácticas tarteras con pequeños compartimentos para que los alimentos no se mezclen. Otro punto positivo es que, si contamos con buenos recipientes, reduciremos en lo posible la generación de desechos en forma de plásticos, envoltorios, etc.

En este sentido, una duda frecuente pasa por elegir entre los tápers de plástico y los de cristal. Los primeros son más ligeros y además se pueden transportar sin miedo a que se rompan por el camino. Sin embargo los segundos son generalmente más higiénicos (son más fáciles de lavar y conservar) y además resulta más agradable comer directamente de ellos.

Los termos para llevar la comida son otra opción cada vez más frecuente. Si en nuestra oficina no hay microondas o justo ese día nos tenemos que desplazar a algún sitio y no sabemos cuándo podremos pararnos a comer, la opción del termo es la ideal. Así podremos transportar la comida con nosotros y asegurarnos de que está caliente –o al menos templada- cuando nos sentemos a disfrutarla.

Otro truco relacionado con el transporte: si por ejemplo hemos hecho una rica ensalada acompañada de un aliño, lo mejor es guardarlo en un pequeño bote reutilizable y separado del resto de ingredientes. De esta manera podremos añadirlo, ya en el trabajo, justo al final y evitar malograr nuestra ensalada.

Variedad en las recetas

Aquí van algunas sugerencias de recetas ideales para comer en el trabajo. Menús variados y que podemos modificar de la forma que más nos apetezca:

  • Quiche de calabacín y queso feta: las quiches son perfectas para llevarnos en el táper. Fáciles de transportar y se pueden comer tanto frías como con un golpe de calor en el micro. Otras ideas para el relleno: tomate natural, bacon, calabaza, pollo, queso curado, etc.
  • Menestra de verduras: una receta tradicional y perfecta para cocinar un domingo y comer durante la semana. A las habituales hortalizas (alcachofa, judías, guisantes, zanahoria…) y los taquitos de jamón (u otro tipo de carne) se le puede añadir un huevo duro.
  • Lomo con salsa de champiñones: las carnes asadas o en guiso acompañadas de una salsa ligera encajan perfectamente en la modalidad táper. Ya que se pueden calentar sin miedo a que pierdan su sabor y textura. Son además muy fáciles de acompañar con una sencilla guarnición (arroz, cuscús, etc.).

Para acabar vamos con un clásico que podemos reinventar para comer en el trabajo: los bocadillos y sándwiches. Este plato bien elaborado puede ser una solución perfecta para al menos un día a la semana. Aquí algunos consejos para acertar:

  • Comprar un pan fresco de buena calidad.
  • Ser creativo a la hora de escoger sus ingredientes: más allá de los embutidos clásicos existen múltiples opciones, que van desde conservas de pescado o marisco a todo tipo tipos de carne (pollo, cerdo, ternera, etc.)
  • Acompañar el bocadillo con un toque verde y untar el pan con alguna salsa casera que le dé el punto justo de sabor y frescura.
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Escrito por: FIATC Seguros
En FIATC trabajamos desde 1930 con una misión: diseñar y ofrecer servicios de previsión que permitan mejorar la calidad de vida de las personas. Y lo hacemos a través de nuestras actividades principales: los seguros, la salud y el servicio a las personas mayores.