Medidas para reducir la contaminación atmosférica producida por los vehículos

En diciembre de 2016, la ciudad de París y su área metropolitana vivió un episodio poco frecuente. Los elevados niveles de micropartículas en el aire provocados por la mezcla de una abundante circulación de vehículos, la industria, las calefacciones y las condiciones meteorológicas poco favorables dieron lugar a unos días de alta contaminación atmosférica.

La situación llevó a la región parisina a tomar drásticas medidas directamente relacionadas con el tráfico de vehículos. Entre ellas la denominada “circulación alterna”. Durante un día solo podrían circular por el centro de París los coches con matrículas pares. Y al día siguiente los que tuvieran matrículas impares.

Una medida que también ha sido aplicada a lo largo de los dos últimos años en grandes ciudades europeas como Roma o Madrid.

Otras como Londres o Berlín adoptaron diferentes decisiones de cara a combatir y reducir la contaminación atmosférica, como por ejemplo establecer zonas urbanas, generalmente céntricas, donde solo está permitido circular a vehículos que cumplan con determinadas normas en cuanto a la emisión de gases.

Lo que parecía, en principio, una situación excepcional para el tráfico se ha convertido en una medida frecuente debido a las graves repercusiones medioambientales de la extensa circulación de vehículos y sus efectos adversos para el calentamiento global.

La concienciación de grandes ciudades es solo un ejemplo de las muchas decisiones que globalmente se están adoptando para reducir la contaminación atmosférica. Gran parte de ellas encaminadas a un uso eficiente de los vehículos.

El auge de los coches híbridos y eléctricos

Existen excepciones dentro de estos protocolos de seguridad ambiental puestos en marcha en las grandes ciudades europeas. Por supuesto son aquellos vehículos del transporte público como autobuses, taxis, ambulancias, camiones. Pero también otros como los denominados “limpios”. Es decir, los coches eléctricos o híbridos sí cuentan con permisos de circulación frente a estas restricciones.

Las grandes compañías de la industria del automóvil ya han reparado en esta circunstancia. El volumen de fabricación de los coches eléctricos e híbridos ha aumentado solo en el año 2017 en parte gracias a la disminución de los costes en la producción de baterías y también, al incremento en sus ventas.

Los Gobiernos están incentivando la compra de vehículos eficientes. Los usuarios están cada vez más concienciados con la reducción de gases contaminantes y por adquirir turismos ecológicos.

Compañías como General Motors o Ford son conscientes del cambio de tendencia. Ambas entidades han manifestado su intención de continuar  con la apuesta por la fabricación de vehículos eficientes, en una evidente voluntad por contribuir al denominado Acuerdo de París, reduciendo así las emisiones de CO2 y limitando el calentamiento global.

Los vehículos eléctricos

Los vehículos eléctricos ofrecen numerosas ventajas al usuario más allá de ser menos contaminantes. Son más silenciosos. Se recargan cuando están aparcados en el garaje casa, en el trabajo o en un punto de recarga de un centro comercial. Su fuente de alimentación es la energía renovable y sostenible. Los motores de estos vehículos son más ligeros y sencillos que los de combustión interna. No necesitan quemar combustible ni cuentan con circuitos de aceite y refrigeración.

En España, el IDAE ha destacado en varias ocasiones las múltiples virtudes de este tipo de vehículos. Por su reducción en la emisión contaminantes de CO2 y de otros gases nocivos, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital conjuntamente con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía decidieron poner en marcha el Plan Movalt. A través de este plan (por el que se invirtieron 35 millones de euros) se incentivó la compra de vehículos alternativos y la instalación de puntos de recarga eléctrica en las ciudades. Una notable mejora y avance para el tráfico y la circulación en nuestro país en pro de una mejora medioambiental.

Según el grupo de investigación y consultoría global de energía Wood Mackenzie, los coches eléctricos podrán constituir el 21% del total de los vehículos a nivel mundial para el año 2035. Se calcula que para entonces habrá unos 125 millones de automóviles eléctricos. Con ello se disminuirá la demanda mundial de petroleo. Aumentando a su vez la de baterías y electricidad.

Los vehículos híbridos

Junto con los vehículos eléctricos, los híbridos suponen la alternativa ecológica a los coches de motores por combustión tradicional. Se trata de coches que combinan dos motores, uno de combustión interna y otro eléctrico que está alimentado por baterías. Su conducción es sumamente sencilla. No necesitan un enchufe para cargar sus baterías puesto que su carga se produce mediante el reciclado de energía al frenar o por medio del propio motor. Además, su mantenimiento es mucho más económico que los vehículos de combustión.

Con un largo recorrido en EEUU y en Europa, los híbridos parecen estar ganando adeptos entre los conductores españoles en los últimos años. Solo en la primera mitad del pasado 2017 se matricularon en España casi un 86% más de vehículos híbridos con respecto al mismo periodo del año inmediatamente anterior, según datos estadísticos aportados por la Anfac.

Bien sean eléctricos o híbridos, la tendencia es clara: el usuario de vehículos a motor empieza a ser consciente de su labor y colaboración medioambiental a la hora de adquirir un nuevo coche.

Los nuevos distintivos medioambientales

En la linea por clasificar y promover los vehículos de transporte públicos y privados menos contaminantes, las Administraciones públicas pusieron en marcha a finales de 2017 un sistema de distintivos ambientales. Con ellos se etiquetará a cada vehículo en función a cuatro categorías según su impacto ambiental, facilitando así la identificación de cada vehículo de cara a posibles políticas medioambientales municipales. Generalmente relacionadas con medidas de tráfico y movilidad en las ciudades.

De este modo, existen cuatro tipos de categorías:

  • Cero emisiones. Son los menos contaminantes. Pertenecen a esta categoría aquellos vehículos eléctricos de batería, vehículos eléctricos de autonomía extendida o vehículos eléctricos híbridos enchufables.
  • ECO. Comprende aquellos vehículos híbridos enchufables con autonomía menor de 40km. Vehículos híbridos no enchufables. Los propulsados por gas natural. Vehículos propulsados por gas natural o gas licuado del petróleo.
  • C. Principalmente son los turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero de 2006. Y diésel a partir de 2014. También los vehículos de más de 8 plazas y pesados. Tanto de gasolina como de diésel, matriculados a partir de 2014.
  • B. Son los menos favorables para el medioambiente. En este grupo se incluyen los turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero del año 2000. Y de diésel a partir de enero de 2006. También los vehículos de más de 8 plazas y pesados. Tanto de gasolina como de diésel matriculados a partir de 2005.

La colocación de este distintivo en cada vehículo es voluntaria. Los adhesivos identificativos pueden adquirirse en las oficinas de Correos de todo el territorio.

MEDIDAS PARA REDUCIR LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA
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