pilas recargables

En nuestros hogares contamos con una gran variedad de aparatos electrónicos. Casi en cada una de nuestras acciones diarias utilizamos algún dispositivo que requiere de una batería o de un enchufe a la corriente eléctrica para poder funcionar.

En el siguiente post vamos a hablar de una tecnología muchas veces olvidada: las pilas recargables. Este tipo de baterías presentan algunas diferencias fundamentales respecto a las pilas alcalinas o tradicionales. Lo cual repercute en cuestiones como el precio o en el uso que les podemos dar. A continuación te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre este tipo de pilas. ¡Allá vamos!

Qué son y funcionamiento de las pilas recargables

Las pilas recargables son piezas de uso eléctrico que pueden ser recargadas una vez finaliza su carga energética. Esto por definición les otorga una vida útil mucho más extensa que las pilas convencionales.

En esencia el funcionamiento de las pilas recargables y las alcalinas (o convencionales) es el mismo. Ambas están compuestas por un polo positivo y otro negativo, que están conectados a través del electrolito o cuerpo de la pila. Cuando encendemos un dispositivo que lleva dentro una pila el flujo de electrones sale repelido del polo negativo, recorre los circuitos del aparato en cuestión y entra de nuevo por el polo positivo. De esta manera logramos hacer funcionar nuestro dispositivo.

Curiosamente, cuando cargamos una pila recargable el funcionamiento es justo el inverso: la corriente de electrones entra por el polo negativo, atraviesa el electrolito y sale de nuevo por el polo positivo. De esta manera logramos que la carga de la pila se restablezca.

Los dos tipos de pilas (recargables y alcalinas) están compuestos por una gran variedad de metales. Entre ellos destacan materiales como el cadmio, el níquel, el cinc o el mercurio, entre otros. Algunos de los cuales, como veremos más adelante, son muy contaminantes, de ahí la importancia de no tirar estas pilas a cualquier lugar.

Ventajas y desventajas sobre las pilas convencionales

¿Pero cuáles son entonces las ventajas de las pilas recargables respecto a sus pares? Para empezar, como ya hemos mencionado, la vida útil de este tipo de baterías es mucho más larga que la de las pilas convencionales. Eso implica por tanto un gran ahorro económico en el largo plazo, ya que tendremos que adquirir unas nuevas con menor frecuencia.

Otra característica fundamental es que los materiales que las componen contaminan menos, generando así menos residuos y un menor impacto sobre el planeta.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las pilas recargables son más caras que las convencionales. Además, para utilizarlas es necesario contar con un cargador de pilas, un elemento imprescindible para poder recargarlas y por tanto amortizar su precio más elevado.

Otro punto a considerar es que el tiempo de descarga de las pilas recargables es más rápido que el de las alcalinas.

Tipos de pilas recargables

  • Pilas de níquel-cadmio (NiCd)

Este tipo de pilas son las más baratas entre las recargables. Aun así cada vez se utilizan menos por varios motivos. Uno de ellos es el efecto memoria que sufren si no se cargan correctamente –y que provoca una disminución en su capacidad energética. Otro factor a tener en cuenta es que tienen un alto contenido en cadmio, un metal altamente contaminante.

  • Pilas de níquel – metal hidruro (Ni-MH)

A día de son probablemente las pilas recargables más utilizadas. Entre sus ventajas está que no sufren el conocido como efecto memoria. Como punto débil figura su escasa velocidad de carga debido a la mayor resistencia interna de sus materiales.

  • Pilas de ión litio (Li-ion)

Estas pilas, que utilizan la misma tecnología que las baterías de los móviles, son las más caras entre los tres tipos descritos. A cambio obtendremos una pila de gran duración y capacidad energética (bastante mayor que las de NiCd y Ni-MH).

Consejos para un buen uso

A continuación vamos con algunos consejos fundamentales para hacer un buen uso de las baterías recargables:

  1. No debemos mezclar nunca baterías con tipos de carga diferentes. Hacerlo puede dañar su funcionamiento y acabar por inutilizarlas. Tampoco es recomendable mezclar pilas recargables de diferentes marcas en un mismo dispositivo.
  2. Evita sobrecargar las pilas, ya podrían acabar dañándose. Por eso se recomienda poner el cargador en carga lenta una vez la batería se haya cargado.
  3. Al igual que las pilas tradicionales, una vez que han finalizado su vida útil, las recargables no se pueden desechar en cualquier lugar. Esto es muy importante: estas pilas contienen también una importante carga de residuos contaminantes (menos que las tradicionales, pero también relevante).

Por tanto para desecharlas hay que llevarlas a los contenedores adecuados. Ten en cuenta que la mayoría de ayuntamientos en España facilitan la recogida de residuos especiales a través de puntos verdes u otros contenedores. Otra opción válida es llevar las pilas inutilizables a la tienda o punto de compra donde vayamos a adquirir unas nuevas.

Entonces, ¿cuál elegir?

Esta es una pregunta que no tiene fácil respuesta. Probablemente el punto de equilibrio perfecto está en una combinación en el uso de ambos tipos de pilas.

Por ejemplo, en el caso de aparatos que utilicemos con mucha frecuencia y por tanto están mucho tiempo encendidos –como puede ser el mando a distancia de un televisor-, quizás es más conveniente el uso de una pila alcalina que no requiera una recarga frecuente.

En cambio, si hablamos de un dispositivo utilizado de manera esporádica utilizar una pila recargable a buen seguro es la mejor opción: cuando dejemos de usar el dispositivo podemos poner a cargar la batería inmediatamente.

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