casa pasiva o passivhaus

La vivienda es uno de los elementos que más repercusión tiene en nuestra vida diaria. Contar con un hogar en buen estado, que nos permita descansar y disfrutar de los momentos de ocio, nos permite mantener un buen estado de salud y de ánimo.Las nuevas tecnologías son un perfecto aliado para lograr, por ejemplo, una mayor seguridad y ahorro en nuestros hogares. Además de eso, contar con un diseño eficiente también es una cuestión crucial. Así lo demuestran las casas pasivas o passivhaus, un tipo de vivienda cada vez más habitual en el mercado.

Qué es una casa pasiva o passivhaus

Las casas pasivas o passivhaus -otros nombres habituales son casa solar pasiva o hábitat pasivo- son viviendas que, a través de un diseño especial del inmueble, logran una gran eficiencia energética. Esto facilita un consumo energético muy bajo y una mejor calidad de vida para sus habitantes.

Este término comenzó a utilizarse en la década de 1970. ¿Y por qué son pasivas? Porque hablamos de viviendas que, por sí mismas, pueden captar, almacenar y distribuir una temperatura confortable durante todo el año, sin necesidad de fuentes de energía externas como la calefacción o el aire acondicionado.

Para diseñar una casa pasiva con éxito es fundamental lograr un acondicionamiento natural del hogar. Y para ello hay que tener en cuenta el clima exterior donde se va a construir y posteriormente aplicar las técnicas de la arquitectura bioclimática.

En qué consiste una vivienda pasiva

A continuación resumimos algunas de las bases fundamentales de este tipo de arquitectura. Principios que hay que poner en práctica cuando se busca un diseño passivhaus en el hogar:

  • Diseño inteligente. Un diseño pensado para lograr temperaturas agradables de manera constante en el interior de la vivienda. El uso de la luz natural exterior es clave para conseguir este objetivo y reducir el gasto energético.
  • Aislamiento térmico. Si logramos aislar convenientemente el inmueble se limitará en gran medida la pérdida de calor, tan habituales en las épocas más frías del año. Una de las soluciones más comunes para conseguirlo es aumentando el espesor de algunos muros de la casa.
  • Ventanas y puertas reforzadas. Tanto las ventanas como las puertas son dos de los elementos más débiles de la vivienda desde un punto de vista térmico. Por tanto han de reforzarse con materiales de gran calidad que eviten la entrada del frío o el calor -según la temperatura que haya en el exterior. En el mercado ya se pueden encontrar algunos productos de este tipo, como las ventanas passivhaus.
  • Una buena estanqueidad del aire. El objetivo es sellar al máximo las uniones entre los diferentes materiales de construcción del edificio, para así eliminar las infiltraciones de aire indeseadas que acaban influyendo en la temperatura interna de la vivienda. De esta manera evitaremos las típicas corrientes de aire (frío o caliente) que atraviesan muchas casas.
  • Sistema de ventilación eficaz. Otro elemento crucial en este tipo de casas es contar con un sistema de ventilación que garantice la calidad del aire. Así logramos reducir la presencia del polen o el polvo en el interior.

Ventajas de una casa pasiva

Ajustarse a estos principios en el diseño de la vivienda tendrá efectos directos sobre la salud de sus habitantes. Por ejemplo lograr una adecuada ventilación en el inmueble permite mantener un aire limpio, libre de partículas y ácaros, al mismo tiempo que se regula el CO2 en el interior. Todo ello ayuda a una mejor respiración y una mejora en la calidad de vida de los habitantes de la casa, especialmente si hablamos de personas alérgicas.

Otro de los beneficios de las casas pasivas es la prevención de humedades, hongos y moho, tan típicos en viviendas con defectos en la construcción. En muchas ocasiones los problemas respiratorios tienen su origen en este tipo de deficiencias en nuestra vivienda.

Además mantener la casa a una temperatura agradable y homogénea y aislada de los ruidos en el exterior implicará también un mejor descanso para las personas que viven en ella. Una condición imprescindible para mantener un buen estado de salud y de ánimo.

Ahorro en las facturas y otras ventajas

Los beneficios de las casas pasivas no se quedan ahí. Según algunos estudios este tipo de viviendas logran reducir el consumo energético entre un 75% y un 90%. Esto permite combatir además una de las limitaciones más habituales de las energías renovables (desde la solar a la eólica). Al necesitarse menos energía es mucho más factible poder abastecerse únicamente de este tipo de fuentes. Y no depender de la electricidad o de fuentes basadas en combustibles fósiles.

Esta reducción del consumo tiene una consecuencia directa sobre los gastos de la factura energética. Dicho ahorro, si hablamos de casas con un diseño pasivo, puede alcanzar hasta el 80% de la factura en relación a una construcción normal, según un informe que analizaba el impacto de este tipo de viviendas en un clima similar al de Alemania. Para viviendas en España –un país con un clima más benigno- el ahorro máximo puede ser de hasta un 60%.

Otro factor a tener en cuenta es el de la regulación del mercado inmobiliario. Una reciente ley impulsada desde el Parlamento Europeo ha puesto las bases para un tipo de construcción cada vez más eficiente. Una regulación incipiente que a buen seguro acabará siendo la norma de aquí a unos años. Por tanto mejor adelantarnos y apostar ya por este tipo de viviendas, ahorrándonos así obras y reformas en el futuro.

Hay que tener en cuenta que la construcción de una casa pasiva no está restringida a un lugar o clima concreto. Es posible aplicar estos principios en cualquier ubicación, simplemente diseñando y adaptando el inmueble al contexto en el que se ubica.

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Escrito por: FIATC Seguros
En FIATC trabajamos desde 1930 con una misión: diseñar y ofrecer servicios de previsión que permitan mejorar la calidad de vida de las personas. Y lo hacemos a través de nuestras actividades principales: los seguros, la salud y el servicio a las personas mayores.