Todos somos responsables de los daños que provocamos a los demás. El ejemplo más claro es la responsabilidad civil del coche o la de las empresas. Pero más allá de los accidentes de tráfico o del mundo empresarial, son muchos los incidentes que pueden producirse en nuestra vida cotidiana. ¿Qué sucede cuando provocamos un daño a alguien?

En esos casos, si no llegamos a un acuerdo, es posible que la otra persona nos denuncie y nuestro primer problema será buscar (y pagar) un abogado que nos represente. Luego, si la denuncia prospera, es posible que tengamos que pagar una indemnización por los daños causados.

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Pero la cosa no queda ahí. No solo podemos ser responsables de lo que hacemos nosotros, sino de las acciones de aquellos que dependen de nosotros, desde nuestros hijos menores hasta nuestras mascotas, pasando por nuestros empleados del hogar.

Por este motivo, algunos seguros incluyen coberturas de responsabilidad civil privada, que nos protegen ante daños provocados a terceros en el ámbito de nuestra vida privada es decir, no profesional: estando en casa o en la calle, practicando deporte (no profesional ni federado), circulando con vehículos sin motor o en muchas otras situaciones de nuestra vida particular.

Doble ventaja 

Con esta cobertura, si otra persona nos denuncia contaremos con una protección jurídica y defensa legal ante la demanda y con un importe para el pago de los daños causados. Además, esta protección se extiende a otros que están a nuestro cargo:

  • Para hijos menores de edad.
  • Empleados del hogar contratados.
  • Empleados de otras empresas durante obras de reforma de nuestra casa.
  • Nuestras mascotas.

Es decir, si nuestro perrito estropea los Manolos de la vecina, si el niño mancha de helado de chocolate un vestido carísimo en la tienda, si al aparcar la bicicleta le rallamos el coche a alguien o haciendo obras le rompemos un tabique al vecino… y nos denuncian, si contamos con una cobertura de responsabilidad civil privada, estaremos protegidos.

Situaciones que contempla esta cobertura

Actos realizados en la vida privada o familiar. Nos dejamos el grifo abierto y provocamos una inundación en casa del vecino.

Frente al personal doméstico. El jardinero nos denuncia porque se ha pillado la mano con la puerta de nuestro jardín.

Actos realizados por el personal doméstico en sus labores a cuenta del asegurado. La persona que nos ayuda en casa le ralla la puerta al vecino.

Práctica de deporte no profesional ni federado. Cuidado con darle al contrincante con la raqueta de pádel.

Animales domésticos: aves, perros y gatos. No siempre podemos controlar lo que hacen…

Propiedad o uso de vehículos sin motor: bicicletas, tablas de surf, embarcaciones de remo, pedales, vela…

Por obras de reforma o decoración realizadas por terceros en nuestra casa con la correspondiente licencia, siempre que sean consideradas “obras menores” y que la empresa responsable no se haga cargo de ellos.

Cómo acceder a la protección en responsabilidad civil privada

En nuestro seguro de hogar te ofrecemos la cobertura de responsabilidad civil privada para evitarte problemas de este tipo. Basta con que la solicites en el momento de realizar tu contratación online o que se lo digas a tu mediador de seguros.

Para personas con segunda residencia, en el seguro de esta prescindimos de esta garantía para evitar asegurar por partida doble un mismo riesgo, algo que solo implicaría pagar dos veces por lo mismo.

Descubre cómo puedes proteger a tu familia de este y otros riesgos con el siguiente vídeo.

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Escrito por: FIATC Seguros
En FIATC trabajamos desde 1930 con una misión: diseñar y ofrecer servicios de previsión que permitan mejorar la calidad de vida de las personas. Y lo hacemos a través de nuestras actividades principales: los seguros, la salud y el servicio a las personas mayores.