Astenia primaveral

La astenia en sí no es una enfermedad sino un conjunto de síntomas que pueden tener un origen fisiológico, aunque también pueden deberse a motivos psicológicos. La astenia suele presentar un cuadro de reducción de la energía acompañado de sensación de cansancio, fatiga y debilidad. Las causas pueden relacionarse con síntomas asociados a enfermedades depresivas, estrés, infecciones o trastornos autoinmunes.

¿Cómo se presenta?

La astenia provoca una debilidad generalizada del organismo. La persona que la padece puede presentar trastornos del sueño, fatiga muscular, experimentar pérdidas en la capacidad de concentración, posible pérdida del apetito. También puede producir que la persona que la experimente tenga un estado de ánimo irritable y pierda el apetito.

En algunos casos el deseo sexual puede verse mermado o inhibido, incluso comportando problemas de disfunción eréctil. En ocasiones, y dependiendo del origen de la enfermedad que lo provoca, se puede llegar a padecer fiebre y alucinaciones. También puede afectar a la tensión arterial.

La astenia primaveral

La astenia primaveral la padecen algunas personas cuando llega el buen tiempo. Al alargarse los días y disponer de más horas de luz y de sol el organismo experimenta cambios hormonales que pueden derivar en la aparición de la astenia estacional. A fines de marzo las jornadas solares se han alargado tanto que en España procedemos a cambiar la hora. Asimismo la primavera suele ser una época con temperaturas benévolas, pero también con bruscos cambios de tiempo, ya que las lluvias suelen frecuentarse entre los meses de abril y mayo. Todas estas alteraciones exteriores provocan que nuestro organismo empiece un proceso de eliminación de toxinas, histaminas y otros elementos de nuestro cuerpo. Dicho proceso acelera el funcionamiento de algunos de nuestros órganos, especialmente el hígado y los riñones, provocando cambios hormonales que impactan en los cambios de humor.

Las recomendaciones que dan los profesionales para superar este padecimiento transicional y poder disminuir la sintomatología que presenta es llevar a cabo una dieta equilibrada en vitaminas, proteínas, y con los nutrientes necesarios para que el organismo disponga de la energía suficiente para trabajar. Hacer un poco de ejercicio diario, aproximadamente una media de treinta minutos al día, ayuda a sentirse mejor y acrecienta el ánimo. Asimismo, es importante dormir las horas necesarias para permitirse un buen descanso, recomendando una media de ocho horas. También mantener el cuerpo hidratado, evitando las bebidas alcohólicas, el tabaco y el exceso de café u otras bebidas excitantes.

Cuidarse en primavera

La astenia presenta una sintomatología pasajera; por lo tanto el que la padezca no debe alarmarse. Siguiendo las recomendaciones descritas y teniendo un poco de paciencia, es probable que desaparezca en un tiempo no demasiado prolongado. Se calcula que un 42% de la población padece astenia primaveral.

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