El reto de vivir solo

Vivir solo es una de las primeras experiencias que vivimos como adultos. Cuando superamos la etapa adolescente y entramos en una época más madura de nuestra vida, nos interesamos por ir a vivir solos e independizarnos de nuestros padres.

¿Qué gastos reales implica? Coge papel y lápiz y empieza a sumar porque en este artículo te lo contamos.

¿Qué supone vivir solo?

Vivir solo aumenta los gastos fijos mensuales. Por eso es muy importante que, antes de nada, tengas asegurado un presupuesto mensual y qué partida irá destinada a los gastos de manutención.

Para calcular bien cuánto dinero necesitarás, te aconsejamos que dividas los gastos en dos: gastos iniciales y gastos mensuales de vivir solo.

Los gastos iniciales son los que conllevan el alta de un alquiler. Normalmente, las agencias inmobiliarias o los propietarios que alquilan sus inmuebles piden una fianza por adelantado. Esta fianza puede variar según las condiciones, pero el importe suele ser entre 1 y 3 meses del precio del alquiler por adelantado. Además, debes tener en cuenta la mensualidad del alquiler del primer mes.

Los suministros también están sujetos a un pago inicial en concepto de alta de servicio. La luz, el agua, el gas y otros servicios necesitan un pago inicial de alta del servicio y el pago del alquiler del contador.

Para vivir solo necesitas ahorros

Una vez se tengan regularizadas las cuotas de entrada, llega el momento de calcular los gastos mensuales de vivir solo.  Además del alquiler y los suministros, vivir solo también implica hacer frente al día a día. Es decir, hay que tener en cuenta la compra de los productos alimentarios, higiene y limpieza, transporte, internet y telefonía móvil. Y,  si puedes, una partida del presupuesto debe estar destinado al ocio o al ahorro. Empieza a ahorrar con antelación y prevé todo aquello que tendrás que pagar.

Lleva tu propia contabilidad

Te aconsejamos que, al menos al principio, lleves la contabilidad de tu presupuesto doméstico en una plantilla de Excel. Marca y enumera todos los gastos fijos (tanto de alquiler como de manutención) con su importe. Luego, añade el total de tu presupuesto y equilibra los importes.

Al principio es muy importante que ahorres en lo que puedas. Por ejemplo, cuando vayas a hacer la compra, prepara una lista con aquello que necesitas. Intenta desplazarte en bicicleta o andando. O, si no te lo has planteado, comparte piso con unos amigos o con tu pareja.

Por último, te recomendamos que contrates un seguro de hogar para inquilinos. Ser novato puede jugar malas pasadas que pueden desembocar en reformas, por ejemplo. Nuestro seguro de hogar te ofrece garantías específicas para hacer frente a cualquier contratiempo: robos, daños por agua, daños eléctricos, rotura de cristales, asistencia de hogar, responsabilidad civil y jurídica y mucho  más.

Vivir solo es un paso muy importante y una gran responsabilidad. Disfruta de tu independencia personal sin tener que preocuparte de lo demás.

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